La catalanofobia de Mariano Rajoy
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Mar 16, 2017 |
22:53
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Durante años, no ha querido utilizar las herramientas políticas para negociar con la Generalitat.

En el mundo de Mariano Rajoy el poder Judicial es una especie de varita mágica. En cada ocasión que los catalanes muestran su interés por organizar un referéndum de secesión, el presidente español utiliza su varita para judicializar la política. Para Rajoy, la política no corre por las arterias catalanas a pesar de que conoce muy bien la forma en que Josep Tarradellas se erigió como presidente catalán desde el exilio, gracias a las imprudencias dictatoriales de Franco en 1954.

El 31 de enero del 2006 Rajoy ocupaba la presidencia del Partido Popular (PP). Ese día anunció que saldría a las calles de Cádiz y de toda España para recolectar millones de firmas de inconformidad para que los jueces echaran abajo el Estatuto catalán, una especie de constitución autonómica. A Rajoy le molestaba mucho el preámbulo, que casualmente, no tenía vínculo alguno con las leyes. La palabra que le hizo enojar a Rajoy fue “nación”.

Sin querer echarle un ojo al diccionario de la Real Academia de la Lengua,“nación” es “un conjunto de personas de un mismo origen étnico que comparten vínculos históricos, culturales, religiosos (...) y que hablan el mismo idioma”, Rajoy no quiso respetar lo que tres instancias convalidaron: los ciudadanos catalanes a través de una consulta, el parlamento catalán y las cortes españolas (Congreso). Sí, Madrid.

Diez años después, ya como presidente, Rajoy sigue despreciando a Cataluña. No reconoce a Kosovo por miedo a que se alteren los ánimos en Cataluña. Rajoy, a través de su ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, amenaza a Escocia con echarla de la Unión Europea si decide independizarse de Gran Bretaña. Si Córcega anunciara un referéndum, Rajoy haría lo mismo. Cuando Venecia o Véneto amagan con independizarse de Italia, Rajoy las critica.

Artur Mas, el presidente catalán que organizó una especie de referéndum pirata el 9 de noviembre del 2014, acaba de recibir un castigo judicial. Pirata porque Rajoy recurrió a la consulta y los jueces prohibieron realizarla cuatro días antes de que se llevara a cabo. Durante 10 años, Mas no podrá ocupar un cargo público. En la fila de espera se encuentra el actual presidente, Carles Puigdemont, quien promete llamar a referéndum el próximo septiembre.

Rajoy piensa que los casos de corrupción en Cataluña, en particular los que atañe al partido Convergència i Unió, provocarán que se diluya el ánimo independentista entre la población y piensa que la caída del santo político Jordi Pujol del pedestal que se encuentra sobre la gran catedral catalana, la Generalitat, también generará un efecto de huida entre los independentistas. La fórmula la intentó Aznar pero falló. El entonces presidente mandó espiar a Josep-Lluís Carod-Rovira, el segundo del presidente Pasqual Maragall, para sorprenderlo negociando la paz con ETA. Gracias a las acciones anticatalanas de Aznar, el partido independentista de Carod-Rovira, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), creció como espuma.

Hoy ERC se convierte en el favorito para ocupar la presidencia de la Generalitat en las próximas elecciones. Claro, gracias a Rajoy.

Alfonso Dastis está en México.

Hoy se reunirá con el presidente Peña. Le explicará la razón por la que Rajoy no dijo una sola palabra sobre el muro de Trump. Espero que Peña le muestre su preocupación por Cataluña.

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