A Dios rogando y con Del Mazo dando
CREDITO: 
Manuel Ajenjo

De las tres gubernaturas que estarán en juego el próximo 4 de junio -Nayarit, Coahuila y Estado de México-, es la de este último la que ha suscitado mayor expectación e interés por varios motivos: Se trata de la entidad con el mayor número de habitantes de todo el país. Es uno de los seis estados de la República donde ha prevalecido la hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) desde sus orígenes, cuando se llamó Partido Nacional Revolucionario (PNR). Es la tierra natal del presidente Enrique Peña Nieto, quien fue el penúltimo gobernante estatal mexiquense. De ganar, el candidato del PRI-PVEM-Panal-PES, Alfredo del Mazo, sería el tercer gobernador con ese nombre y apellido debido a que su abuelo y su padre lo fueron (1945-51 y 1981-86, respectivamente). Además, es el estado sede del célebre Grupo Atlacomulco, del cual el hoy candidato Alfredo III niega su existencia, aunque los que tenemos memoria histórica podemos decir del mentado grupo, parafraseando un viejo eslogan de un antiácido efervescente, “pocos saben cómo actúa, todos saben que sí actúa”.

Tengo la percepción de que al comienzo de la contienda el candidato tricolor pensó que la candidata de Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, sería la enemiga a vencer. Por eso en uno de sus primeros anuncios aprovechó la imagen y sonido de Josefina. El spot comenzaba con la panista expresando: “Ocho de cada diez mexiquenses quieren un cambio”, enseguida la cámara enfocaba a Del Mazo, quien afirmaba: “Los mexiquenses quieren un cambio, yo también”. (El escribiente es muy fijado y descubre que ni Jose ni Fello se incluyen como mexiquenses, ninguno dice “queremos un cambio”). Me pasó que al escuchar la primera frase del priista en dicho anuncio pensé: ¡Qué poca madre! ¿Cómo es que dice que quiere un cambio si está gobernando su correligionario Eruviel? Por supuesto que a continuación aclaraba que el cambio no debería de hacerse en las cosas benéficas que acto seguido mencionaba. “Lo que hay que cambiar -remataba- es la inseguridad. Fuerte y con todo. (¿Cómo se cambia la “inseguridad”? ¿Se mejora? ¿O el cambio que hay que hacer es en el manejo de la seguridad, de malo a bueno?).

Josefina bajó al cuarto lugar en las encuestas a consecuencia del “síndrome del Cruz Azul”, que consiste en perder de manera consuetudinaria. Al decir de los especialistas, este mal lo contrajo en el 2012, cuando visitó el estadio donde juega dicho equipo. En contraste, a la maestrita de Morena le empezó a ir “requetebién” en las intenciones del voto. Entonces las baterías priistas-delmazistas se enfocaron sobre la texcocana fuerte y con todo.

Aprovecharon la balconeada que le dio la señora Vázquez Mota en el primer debate al manifestar que Delfina descontó 10% del sueldo de los empleados del Ayuntamiento de Texcoco cuando ocupó la alcaldía de este municipio. Según dijeron, el dinero recaudado iba a parar a las manos de Higinio Martínez, el actual edil. Enseguida el jerarca mayor del Revolucionario Institucional, Enrique Ochoa Reza, anunció: “En el Estado de México todos sabemos que Delfina no es una candidata de 10 sino de diezmo”. En el mismo spot, expresó: “Delfina se sirve con la cuchara grande. Le sirve de ‘Juanita’ a López Obrador pero no le sirve a tu familia”. (Cuando veo a Ochoa Reza a cuadro no puedo dejar de pensar en una película protagonizada por Clavillazo, que podría titularse: “El Rey de los Taxistas”).

Luego atacó el más priista de los panistas: Miguel Ángel Yunes, con su montaje de los 500 mil pesotes guardados en una bolsita por “Eva de Troya” para Andrés Manuel López Obrador. El lunes pasado en un periódico capitalino se publicó la cadena de corrupción que durante su gestión en el municipio mexiquense precitado implementó Delfina Gómez al asignarle contratos por “al menos”, 32 millones 474 mil 271 pesos a empresas administradas por Jorge Luis Vázquez Reyes, primo político del tal Higinio.

Pero, en el ínterin, la maestra Elba Esther Gordillo, a través del exlíder magisterial Rafael Ochoa Guzmán y de su yerno -de la maestra no del exlíder- Fernando González Sánchez, le brindó apoyo a su colega Delfina. Ante la ayuda gordillista, López Obrador ha permanecido callado. (Opino que la maestra no busca la “purificación y bendición” de AMLO sino más bien quiere vengarse de Peña Nieto).

También aquí consigno que el aspirante independiente a la Presidencia de la República, Emilio Álvarez Icaza, presentó, hace tres días, ante el Instituto Nacional Electoral una petición para que se investigue el probable desvío de 4 mil millones de pesos de dinero público para la campaña de Alfredo Del Mazo Maza por medio de la triangulación de los recursos por la empresa española OHL que ha operado en el Estado de México. El también coordinador de la organización “Ahora” solicitó a la autoridad electoral fiscalizar los gastos del abanderado priista.

Me dijo mi amigo Andrés que le preguntaron al candidato tricolor cuándo presentaría su tres de tres. Contestó que en cuanto gane tendrá su tres de tres: mi abuelo, mi padre y yo, dijo. Si a esas vamos, ahora el escribiente mete baza, los presidentes nacionales del PRI y del PAN pueden pensar que de ganar las elecciones para gobernador en los estados arriba citados, podrán presumir con orgullo su tres de tres.

elprivilegiodeopinar@eleconomista.com.mx

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