La decisión del Banxico podría sorprender
CREDITO: 
Joaquín López-Dóriga Ostolaza

Hasta hace un par de semanas, nadie pronosticaba un incremento en la tasa para la reunión de hoy del banco central

El día de hoy el Banco de México (Banxico) dará a conocer el tercer anuncio de política monetaria del año, aunque el mercado secundario de tasas anticipa que el banco central mantendrá la tasa objetivo sin cambios en 6.50%, hay algunos observadores que anticipan una posible alza a 6.75 por ciento. Hasta hace un par de semanas, prácticamente nadie pronosticaba un incremento en la tasa para esta reunión de política monetaria.

La expectativa era que el Banxico seguiría a la Reserva Federal de Estados Unidos con un incremento de 0.25% en su reunión de junio y otro más de la misma magnitud en la segunda mitad del año. Sin embargo, los datos de inflación de abril superaron ampliamente las expectativas del mercado. En concreto, la cifra de abril se tradujo en un salto de casi medio punto porcentual en la inflación anual a 5.82%, la más alta desde mayo del 2009 cuando ésta alcanzó 5.98 por ciento.

Para poner en contexto el fuerte incremento, basta con recordar que la inflación anual hace un año se ubicaba apenas en 2.54 por ciento. Por su parte, la inflación subyacente tuvo una variación mensual de 0.45% en abril, prácticamente el doble de la observada en abril del 2016 y el triple de la observada en abril del 2015.

La inflación subyacente para los últimos 12 meses escaló de 4.48% en marzo a 4.72% en abril, alcanzando su nivel más alto desde agosto del 2009. Esta situación pone al Banxico entre la espada y la pared, ya que las cifras más recientes están provocando un deterioro de las expectativas de inflación.

La última vez que México experimentó una trayectoria alcista en la inflación subyacente como la actual fue a mediados del 2007 y principios del 2009. El contexto internacional era muy diferente en ese entonces, la tasa de interés de referencia del Banxico alcanzó un máximo de 8.25% a finales del 2008.

Aunque el repunte inflacionario no es producto de un sobrecalentamiento de la demanda agregada sino más bien el resultado de un incremento en los precios públicos y la depreciación del tipo de cambio, el Banxico podría actuar de manera decisiva para contener el deterioro en las expectativas de inflación que hasta ahora no han contaminado las revisiones salariales.

Sin embargo, ante la percepción de una disminución en otros riesgos para nuestra economía, el banco central podría tomar una postura más paciente a pesar del deterioro en el balance de riesgos de la inflación. Dentro de los factores que el Banxico seguramente considerará en su decisión está la apreciación del peso frente al dólar y la aparente estabilización de su cotización que, a su vez, se ha generado como consecuencia de una disminución en el riesgo de una renegociación adversa del Tratado de Libre Comercio de América Latina y la percepción de que las promesas de campaña más nocivas del presidente Trump difícilmente se materializarán.

En este sentido, está claro que a pesar de la incertidumbre que aún prevalece, el entorno externo ha mejorado y también las expectativas de crecimiento para la economía mexicana (éstas se habían revisado a la baja de manera considerable hace unos meses). Asimismo, el Banxico seguramente está monitoreando la dinámica de las negociaciones salariales que hasta ahora ha resultado en incrementos anuales que han estado por debajo de las expectativas de inflación. En nuestra opinión, el Banxico debería actuar de manera proactiva para contener el deterioro en las expectativas de inflación y la posible contaminación de las revisiones salariales.

joaquinld@eleconomista.com.mx

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